Lámina 16

Dibujo de Camilo Moncada
Copia López-Chavero/Copia Yllanes

Lugar: Tenochtitlan

Glosa alfabética: yequitlati tetzauitl yn malques

Interpretación de Alfredo Chavero (1892)

Como el cuartel estaba aislado por grandes cortaduras hechas en las calles, y no podían salir á estás los castellanos, porque los mexicas los dominaban desde las azoteas de las casas, arrojándoles gran cantidad de piedras y flechas que les hacían mucho daño, Cortés ideó la construcción de una máquinas ó ingenios como él les llama, formadas de un armazón de madera con ruedas, donde pudiesen caber veinte ó veinticinco hombres resguardados por troneras, y de las cuales con las ruedas fuesen fáciles de mover.

El día 28, como estuviesen terminados los ingenios, sacáronse por la calle de Tlacopan, hoy de Tacuba é inmediatas hacia el Oeste, seguidas de cuatro cañones, mucha gente de ballesteros y rodeleros, y tres mil tlaxcaltecas. Pero fueron detenidos los ingenios, y después de pelear sin éxito hasta le medio día, tuvo Cortés que retirarse al cuartel.

En la tarde para recuperar la mortal perdida, decidió atacar el templo. Componíase éste de varias pirámides, en cuyas gradas combatían á descubierto los mexicas: esto les quitaba toda ventaja,, pues quedaban á merced de los tiros de la artillería.

Dejo Cortés bien guarnecido el cuartel; y lanzó de pronto sobre el teocalli peones y caballos, y gran número de tlaxcaltecas. Como poco ganaran los asaltantes, salió el mismo, á pesar de tener herida la mano izquierda, haciendo que le liaran la rodela en el brazo. Cortés llego á subir á lo alto de la pirámide y prendió fuego al templo; pero como no cejaran sus defensores, castellanos y tlaxcaltecas tras largo combate tuvieron que retirarse al cuarte, que habían rodeado y atacaban con vigor los mexicas. La noche suspendió la pelea; pero no sin que dejasen los asaltantes de seguir arrojando piedras y flechas.

Representa este asalto del teocalli la pintura décimasexta. La leyenda mexicana de la parte superior, dice: YC QUITLATI TETZAVITL YU MALQUES, que significa Ya quemó el templo del ídolo el Marqués. Se ve á un caballero dando muerte con su lanza á un guerrero mexica; numeroso grupo de castellanos y tlaxcaltecas, entre los cuales descuellan los jefes con sus estandartes, se lanzan al asalto; un castellano sube las gradas del templo, que defienden dos guerreros mexicas; dos muertos al pie de la pirámide y uno que de ella se despeña, significan las pérdidas de los asaltantes; las vigas, flechas y piedras que de ella caen, expresan los proyectiles que á estos arrojaban los defensores; y sobre el templo se ven las llamas que simbolizan su incendio.

Aunque la pintura presenta esta acción de guerra como una victoria, lo cierto es que Cortés se retiró y perdió cuarenta y seis soldados castellanos y buen número de guerreros tlaxcaltecas.

Interpretación Josefina García Quintana y Carlos Martínez Marín (1983)

Incendio del templo de Huitzilopochtli. 

La condición de los sitiados iba tornándose más difícil por momentos. Ellos eran pocos en comparación con el número de los asediantes y entre luchar, cerrar los agujeros que los otros hacían en los muros, apagar el fuego y atender a los heridos, escaso tiempo le quedaba para reponer las fuerza. Por otra  parte, había cada vez menos víveres y los mexicanos tuvieron bien cuidado de impedir que se introdujeran alimentos al cuartel. Los españoles hicieron desesperados esfuerzos por salir de aquel cerco; varias veces lo intentaron movidos sobre todo por la necesidad de conseguir comida y varias veces fueron rechazados. Visto pues que no podían hacer algo que efectivamente les permitiera liberarse de los mexicanos, ya que cuanto emprendían en seguida era desbaratado, decidió Cortés ir contra el templo de Huitzilopochtli con la certeza de que si lograba apoderarse de él o destruirlo, menguaría considerablemente el ánimo de los guerreros mexicas. Sin embargo, éstos defendieron con eficacia el templo y aun cuando los contrarios logrados expulsados. En la lámina número dieciséis se describe este episodio y en ella puede verse cómo el templo fue asediado con gran empeño y con la participación de los guerreros tlaxcaltecas más notables. Esto se constata porque van con ellos los jefes y capitanes portadores  de las insignias de guerra. Hubo pérdidas de hombres por ambas partes, pero en esta escena los cuerpos que caen desde lo alto de la pirámide parecen pertenecer sólo a los defensores. El templo está en llamas de acuerdo con la leyenda: ye quitlati tetzauitl in malques, es decir “quemó el marqués a Tetzauitl”, que indica también que Hernán Cortés tuvo participación personal en este hecho.

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