Lámina 48

Dibujo de Camilo Moncada
Copia López-Chavero/Copia Yllanes

Lugar: Tenochtitlan

Glosa alfabética: ycpolinhque mexiica

Escritura Jeroglífica: TEWK-ICHCA-PO

Interpretación de Alfredo Chavero (1892)

El sitio continuó á sangre y fuego: no se dejaba piedra sobre piedra; cuanto ocupaban castellanos y aliados era destruído, y quedaba tornado yermo campo. Sandoval logró al fin desembarar en la orilla oriental de Tlatelolco. Cortés, siuiendo ese rumbo, en los combates de los días 25 y 26 de Julio ocupó el gran canal, y logró unirse á Sandoval. El 27 Alvarado tomó por asalto el teoalli de Tlatelolco. El 30 se había unido definitivamente á Cortés. Cuanto fué Tenochtitlan había desaparecido, y los mexicas se hainaban en el corto espacio formado por el barrío de Amaxac, hoy de la Concepción, y el barrio de Yacalco, hoy Santa Ana. Tanta era el hambre de los sitiados, que los españoles encontraron en las calles, roídas las raíces y las cortezas de los árboles. La peste arreciaba, y las continuas lluvias hacían má cruel la situación de los mexicas, que tenían por sola bebida el agua de los charcos. Las calles estabn llenas de montones de cadáveres, y sobre ellos se paseaban hileras asquerosas de gusanos. Hombres demacrados permanecían como espectros en las murallas, casi sin fuerzas para blandir la macana. En la lagunilla que se fomaba entre Amaxac y Yacacalco, se abrigaba la flota de canoas, inútil en frente de los bergantines de Sandoval. Cuauhtemos sin embago, no quería rendirse; y al menor embate de los sitiadores, su tremendo caracol rompía aquel silencio lúgubre, sus guerreros se animaban y despedían nubes de flechas sobre los sitiadores: y después volvían el silencio y el hambre, la sed y la muerte. El 12 de Agsto se entregó el barrio de amaxac. El 13 de Agosto se llamaba en el calendario mexicano Miquiztli, que quiere decir muerte. Sandoval marchó sobre la lagunilla con sus bergantines; alvarado avanzó por el Norte; por el ur y el Oriente, el resto de las fuerzas con los tres cañones de hierro. El combate empezó. Eran las tres de la tarde cuando se oyó por última vez el caracol de Cuauhtemoc: los mexicas se precipitaron sobre las huestes de Cortés, y las canoas se lanzron sobre los bergantines. Fué esta la suprema lucha: poco después todo estaba perdido. Entonces Cuauhtemos arrojó en el agua el sol de oro de Quetzalteopamitl, para no entregar el estandarte de México al conquistados; y emprendió la fuga antes que rendirse, llevando en su compañía á us grandes dignatarios. Perseguida su canoa por García Olguín, cuando sobre ella, de la proa del bergantín iban á disparar arcabuces y ballestas, Cuauhtemos se puso de pie y dijo “No tiréis: soy el rey de México; tomadme y llevadme a Malintzin (Cortés); pero que nadie toque á la reina.” Cortés estaba en Amaxaac, en la casa de Aztacoatzin, la cual se halaba según la tradición, en el lugar que ahora ocupa la pequeña capilla de la plazuela de la Concepción. Para recibir al imperial cautivo, hizo aderezar la azotea con mantas y esteras de ricos colores. Al llegar aquel, levantóse Cortés, y con noble respeto lo estrechó entre sus brazos. Inundáronse sus lágrimas los ojos de Cuauhtemoc, y poniendo la mano en el mango del puñal del conquistador, le dijo estas sublimes palabras: “Malintzin, pues he hecho cuanto podia en defensa de mi ciudad y de mi pueblo, y vengo por fuerza y preso ante tu persona y poer, toma luego este puñal y mátame con él.” La pintura cuadragésimaoctava, última de la primera parte del lienzo, representa este episodio. Se ve a Cortés sentado en la azotea de la casa de Aztacoatzin. El nombre de éste se significa con el jeroglífico que está abajo de su casa y que es una olla blanca con agua. El traje y las plumas del sombrero de Cortés, muestran que se vistió de gala. Detrás de él está Marina, á su frente Cuautemoc la dirige la palabra, abajo un soldado español lleva presos á los dignatarios mexicas; arriba se ve á Cortés recibiendo en la azotea á las damas mexicanas; y a lado están estás también, en la canoa en que fueron presas. Se distingue la reina Tecuhichpoch por su jeroglífico, el cual se compone de una cabeza de viejo (abuelo) tecul; de una flor de algodón ichcatl y del símbolo del humo poctli ó pochtli: lo cual da el citado nombre de la reina. La leyenda que en esta pintura escribieron los tlaxcaltecas, es el epitafio más hermoso que pudieron poner á la ciudad muerta. Dice: YC PALIUHQUE MEXICA, que significa Con esto, ó en este tiempo, se acabaron los mexicanos.

Interpretación Josefina García Quintana y Carlos Martínez Marín (1983)

Caída de México-Tenochtitlán. Después de este desastre hubo algunos días de tregua, pero el fin ya estaba próximo. En cuando los sitiadores se repusieron un poco, reanudaron los ataques y éstos eran continuos, día a día los españoles y sus aliados avanzaban hasta las casas del templo mayot y hacían estragos entre los guerreros mexicanos; luego se retraían a sus reales para volver al día siguiente. Los fueron acorralando hasta que todos hubieron de refugiarse en Tlatelolco; allí hubo disensiones entre los que querían rendirse y los que con Cuauhtémoc a la cabeza persistían en la defensa. Había hambre, la gente comía raíces, cortezas de árbol, cueros de venado; bebían del agua de lluvia que queaba en los charcos; muchos morían de enfermedad. Con un concertado movimiento del ejército y los bergantines, los españoles llegaron finalmente, el 13 de agosto de 1521, al último refugio de los mexicanos; muchos fueron muertos, otros huyeron o se rindieron. Y cuando Cuauhtémoc vio esto, perdida toda esperanza, pretendió huir en una barca acompañado de las mujeres nobes de su casa y de otros principales, pero el intento fue descubierto y aprehendidos él y sus acompañantes fueron conducidos hasta Cortés que se encontraba en la azota de una casa en el barrio de Amaxac. Con eso terminó e señorío de México. En la lámina número cuarenta y ocho Hernán Cortés aparece sentado -se dice que mandó colocar un estrado con mantas y esteras-, con un enorme tocado de plumas en señal de victoria. Cuauhtémoc y otro señor principal están frente al capitán, y arriban aparecen las mujeres nobles que fueron aprehendidas junto con el último tlatoani de Tenochtitlán. En la parte superior derecha está un castellano frente a tres señores indígenas; el significado de esta escena es oscuro, pero podría indicar que Cortés entrega la victoria a los señores de Tlaxcala. En la porción inferior están, como testigos de la rendición, un español y tres jefes tlaxcaltecas. El significado de los dos glifos que aparecen en esta lámina no está claro. Tanto el que aparece encima de una de las mujeres como el que está abajo a la izquierda junto a unas casas parecen ser invención o mala interpretación del copista.

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