Lámina 58

Dibujo de Camilo Moncada
Copia López-Chavero/Copia Yllanes

Lugar: Xuchipilla

Glosa alfabética: Xochipillan

Escritura jeroglífica: XOCH-PIL

Interpretación de Alfredo Chavero (1892)

LVIII.- Xuchipilla

Interpretación Josefina García Quintana y Carlos Martínez Marín (1983)

Después de haber estado en la región Cazcana, la expedición de Nuño de Guzmán, dividida en dos partes, se prolongó hacia los territorios de Nayarit y Sinaloa. Los expedicionarios encontraron allí considerable resistencia de parte de los indígenas y mayores dificultades por las condiciones geográficas. Recorrieron aquella región hacia el norte yendo y viniendo de la serranía a la costa; sostuvieron varios combates y superaron- aunque con grandes pérdidas- las inclemencias de la estación lluviosa, las enfermedades y los brotes de indisciplina. Llegaron finalmente a Culhuacán y al vencer a sus defensores, consideraron realizada la conquista del amplio territorio recorrido. Después de alcanzar los límites noroccidentales de Mesoamérica y de enviar a varios de sus hombres a indagar en otras direcciones, algunos de los cuales llegaron hasta el río Yaqui en Sonora y hasta Topia en Durango, Nuño de Guzmán fijó su residencia en la villa de Compostela que él mismo estableció donde hoy está la ciudad de Tepic. En estas fechas llegaron a México los miembros de la Segunda Audiencia que la corte española nombró en vista de las quejas que había recibido contra Nuño de Guzmán. Este, al verse despojado de su cargo de presidente, dedicó su energía y su actividad a consolidar las conquistas obtenidas hasta lograr que la Corona española lo nombrara gobernador de la tierra a la que extendió el nombre adoptado en Tzapotzinco de “Conquista del Espíritu Santo de la Mayor España”, pero al final se denominó, contra sus deseos, Nueva Galicia. Distribuyó el territorio en tres porciones inciertamente definidas: la más norteña tenía como cabecera la villa de San Miguel, fundada cerca del río San Lorenxo, y comprendía las regiones de Culhuacán, Piaztla, Chiametla, Aztatlan y Teimoac; seguía después hacia el sur la jurisdicción de Compostela –que por otra parte fue considerada como capital de toda la Nueva Galicia- que abarcaba desde Tepic, la provincia de Xalilco, parte de la de Colima y de la llamada Provincia de Avalos; al oriente determinó que Guadalajara –fundada cerca de Nochistlán- fuera de la cabecera de la región que incluía Los Ayors, Coyna, Cuitzco y la Cazcana. En rigor, ni la parte de Colima ni la provincia de Ávalos podían considerarse incluidas dentro de la Nueva Galicia, pero Nuño de Guzmán creyó oportuno apropiarse de ellas ante el descuido de la administración y de los encomenderos. Casi recién instalado en Tepic envió a Juan Fernández de Híjar a fundar la villa de la Purificación en Colima para asentar su autoridad en aquella provincia. No encontró de inmediato ninguna oposición en las tierras ocupadas, mas pronto tuvo que responder ante Hernán Cortés que las reclamaba como conquista de Francisco Cortés de San Buenaventura quien logró que dieran la gobernación de ellas a Luis de Castilla. La Segunda Audiencia, que reivindicó algunos de los derechos de Hernán Cortés conculcados por el anterior cuerpo de gobierno, en realidad tuvo que ocuparse también de detener las ambiciones de los dos conquistadores y de fijar los límites entre la Nueva España y Nueva Galicia ante las disputas que ambas tenían de continuo sobre los territorios que colindaban con la región tarasca. A Nuño de Guzmán se le privó de la gobernación de Pánuco y la de la Nueva Galicia la ejerció hasta 1536, año en que decidió ir a España a defenderé sus pretensiones de la Corte (Ya entonces gobernaba en Nueva España el virrey Antonio de Mendoza). A su paso por México fue apresurado por Diego Pérez de la Torre que había sido enviado para hacerle el juicio de residencia y para sustituirlo en la gobernación. Este Diego Pérez se instaló en Compostela y gobernó solamente hasta 1538. Le sucedió Francisco Vázquez de Coronado quien por ir en busca de Cibola a instancias del virrey, dejó el gobierno en 1540 a cargo de Cristóbal de Oñate. Al año siguiente estalló la rebelión indígena que incendió gran parte de la Nueva Galicia. Antes de la llegada de los españoles los grupos indígenas que habitaban en aquellas regiones no conformaban un señorío único y firmemente organizado; más bien vivían en continuas luchas entre sí formando y deshaciendo alianzas sin consolidar nunca ninguna duradera; la simultaneidad de los levantamientos de 1541 la lograron finalmente los mismos españoles y se fue gestando desde que éstos dieron por terminada la expedición de conquista. En el noroeste los indios que se habían escondido huyendo de la persecución de los blancos fueron volviendo paulatinamente a sus poblados con la intención de rehabilitarlos y de continuar en los trabajos para la subsistencia a que estaban acostumbrados. Pero los españoles no habían ido allí a convivir pacíficamente y a labrar la tierra arrebatada a sus antiguos usufructuarios. Ellos pensaban que tenían derecho a enriquecerse rápidamente sin realizar esfuerzos para colonizar; por consiguiente echaron sobre los indios la carga de sus ambiciones: les impusieron tributos –de oro, de plata, de alimentos- a veces del todo imposibles de pagar; los hicieron trabajar en las incipientes minas hasta agotarlos; los vendieron como esclavos y les echaron encima a sus perros cuando se resistían a cumplir las exigencias, y así, las disposiciones que la Segunda Audiencia tomaba para proteger a todos los indios fueron ignoradas en la Nueva Galicia. Tan dura era la mano que caía sobre los conquistados que ellos mismos optaron en múltiples ocasiones por abandonar de nuevo sus casas, por dejar de sembrar, por remontarse y padecer hambre. Cuando esto sucedía los españoles organizaban partidas para perseguirlos, los provocaban hasta la sublevación y se acogían a ésta para hacerlos esclavos de guerra. En la región cazcana la situación fue siempre de abierta rebeldía. Los indígenas permanecieron en sus reductos sin acceder a las pretensiones de los españoles y éstos poco se atrevieron al principio a enfrentarse a tan recia actitud hasta que esta aparente tranquilidad se tornó por la fuerza de los hechos en una continua lucha, en un permanente estado de guerra. La depredación, en suma, había convertido a la Nueva Galicia en tierra de desastre y muchos encomenderos no querían ya permanecer en ella. Las rebeliones de los indios se sucedieron cada vez con más frecuencia, sobre todo cuando se supo de la partida de Nuño de Guzmán. Una de ellas tuvo como escenario los montañosos alrededores de Tequila y Diego Pérez de la Torre, el gobernador, fue con sus hombres a sofocar la insurrección de los tecos que se consideró grave porque cortaba comunicaciones entre Compostela y Guadalajara, y partía prácticamente en dos a la Nueva Galicia.

00, 01, 02, 03, 04, 05, 06, 07, 08, 09, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47, 48, 49, 50, 51, 52, 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59, 60, 61, 62, 63, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 70, 71, 72, 73, 74, 75, 76, 77, 78, 79, 80, 81, 82, 83, 84, 85, 86, 87.

Proyecto PAPIME PE405219
Reconstrucción Histórica Digital del Lienzo de Tlaxcala.
Dirección General de Asuntos del Personal Académica. Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM.
Todos los derechos reservados. Este sitio puede ser reproducido con fines no lucrativos, siempre y cuando no se mutile, se cite la fuente completa y su dirección electrónica; de otra forma se requiere permiso por escrito de la institución. La responsabilidad de los contenidos publicados recae, de manera exclusiva, en sus autores.

A %d blogueros les gusta esto: